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Advertir la vida mientras se vive


Advertir la vida mientras se vive, alcanzar a vislumbrar su implacable grandeza, disfrutar del tiempo y de las personas que lo habitan, celebrar la vida y el sueño de vivir, ése es su arte.
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante. Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar. Descansar, es empezar a morir.
La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo. Me dice que no tema a este mundo sino que avance llevando en mí nada más que el temor a Dios.
Dios ha puesto el placer tan cerca del dolor que muchas veces se llora de alegría. No creo que Dios quiera exactamente que seamos felices, quiere que seamos capaces de amar y de ser amados, quiere que maduremos, y yo sugiero que precisamente porque Dios nos ama nos concedió el don de sufrir; o por decirlo de otro modo: el dolor es el megáfono que Dios utiliza para despertar a un mundo de sordos; porque somos como bloques de piedra, a partir de los cuales el escultor poco a poco va formando la figura de un hombre, los golpes de su cincel que tanto daño nos hacen también nos hacen más perfectos. La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.
El hombre se cree siempre ser más de lo que es, y se estima menos de lo que vale. El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos. Todos los hombres estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla. Mira dos veces para ver lo justo. No mires más que una vez para ver lo bello. La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma.
Así como el árbol se fertiliza con sus hojas secas que caen y crece por sus propios medios, el hombre se engrandece con todas sus esperanzas destruidas y con todos sus cariños deshechos.
El hombre actual ha nacido o bien para vivir entre las convulsiones de la inquietud, o bien en el letargo del aburrimiento. Una buena parte de los hombres no tiene más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral. El hombre no ha sabido organizar un mundo para sí mismo y es un extraño en el mundo que él mismo ha creado.
Tan perjudicial es desdeñar las reglas como ceñirse a ellas con exceso. Las leyes son semejantes a las telas de araña; detienen a lo débil y ligero y son deshechas por lo fuerte y poderoso. La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohíbe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan. El gobierno no se ha hecho para la comodidad y el placer de los que gobiernan.
Gobernar es el arte de crear problemas con cuya solución mantiene a la población en vilo. Arréglese al estado como se conduce a la familia, con autoridad, competencia y buen ejemplo.
El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás. Podrían engendrarse hijos educados si lo estuvieran los padres.
El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío. Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad.
El más importante y principal negocio público es la buena educación de la juventud. Donde hay educación no hay distinción de clases.
La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada, y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo. Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza. Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.
Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo. La libertad es, en la filosofía, la razón; en el arte, la inspiración; en la política, el derecho. La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.

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