He aquí, caros amigos míos, La historia
De la adolescencia
de aquel a quien
tanto
amasteis y
que ya no
existe.
Mucho tiempo
os he hecho
esperar
Estas
páginas. Después de escritas me
han
parecido pálidas e indignas de ser
ofrecidas como un testimonio
de mi
gratitud y de
mi afecto . Vosotros
no
ignoráis las palabras que pronunció
aquella
noche
terrible, al poner en mis
manos el libro de sus
recuerdos: “Lo
que
ahí falta tú lo sabes: podrás leer
hasta lo que mis lágrimas han borrado.
Dulce y triste misión!
Leedlas, pues, y si
suspendéis la lectura
para llorar , ese llanto
me probará que la he cumplido fielmente.
En voyant des drapeaux ce matin
je ne me suis pas dit Voilà les riches vêtements des pauvres Ni la
pudeur démocratique veut me boiler sa douleur Ni la liberté en honneur fait qu'on imite maintenant Les feuilles ô liberté
végétale ô seule libertéterreste Ni les
maisons flambent parce qu'on partira
pour ne plus revenir Ni ces mains
agitées travailleront demain
pour nous tous Ni même on a pendu ceux qui ne savaient pas profiter de la vie Ni
même on renouvelle le monde en reprenant la Bastille Je sais que seul le
renouvellent ceux qui sont fondés en poésie On a pavoisé Paris parce que mon
ami André Salmon s'y marie
Seguramente don
Demóstenes, por el hábito de no acostarse sino de las doce para adelante, estaba
desvelado en esa noche. Por lo que hace a Rosa, como buena trapichera, estaba
acostumbrada a trasnocharse; y en esta disposición análoga, eran ya las diez, y
todavía conversaban como dos novios. Don
Demóstenes complacido con la ingenua y sencilla charla de Rosa, y ésta, contenta de interrumpir su
acostumbrado aislamiento y soledad, hablando con un pasajero de agradable
conversación.
Los que un tiempo
creyeron que mi inteligencia irradiaría extraordinariamente, cual una aureola
de mi juventud; los que se olvidaron de mí apenas mi f:.lanta descendió al
infortunio; los que al recordarme alguna vez piensen en mi fracaso y se
pregunten por qué' no fui lo que pude haber sido, sepan que el destino
implacable me desarraigó de la prosperidad inciPiente y me lanzó a las
pampas,.. para que ambulara vagabundo, como los vientos, y me extinguiera como
ellos sin dejar más que ruido· y desolación.
I would like to dedicate
today’s poetry class to the 39 year old iraqi poet who made love last night to
a young iraqi music student between the zippers and torn buttons of their
clothes in a crowded bomb shelter (muffled implosión with the last spoken
tremor a sigh)
¡ adiós¡
suspiró él,
envolviéndola
en una última mirada,
delirante y
cerrando la
portezuela el
coche partió
a gran trote;
inmóvil quedó el
joven,
viendo alejarse
así su amor inmenso; el
paisaje, un paisaje
de Teócrito, se obscureció a
sus ojos, prismatizados
por sus
lagrimas; la ola
de los recuerdo
se desbordaba en su
alma,
rugiendo al estrellarse en las
rompientes del dolor;
monto a
caballo
y partió;
volvió a
su casa
aquella
casa ya vacía para él.
Sei mia, sei mia, donna
dalle labbra dolci e vivono nella tua vita i miei sogni infiniti.
La lampada della mia anima ti fa rosa i piedi, il mio acido vino è più dolce sulle tue labbra, oh mietitrice della mia canzone d’imbrunire, come ti sentono mia i miei sogni solitari!
La lampada della mia anima ti fa rosa i piedi, il mio acido vino è più dolce sulle tue labbra, oh mietitrice della mia canzone d’imbrunire, come ti sentono mia i miei sogni solitari!
El velo de la noche se
extiende sobre mi rostro, tú lo sabes; si así no fuera, el virginal pudor
coloraría mis mejillas al recuerdo de lo que me has oído decir esta
noche. Con el alma quisiera guardar aun las apariencias; ansiosa, ansiosa negar
lo que he dicho; ¡pero fuera ceremonias! ¿me amas tú?
Cada pessoa que passa na
nossa vida, passa sozinha, porque cada pessoa é única e nenhuma substitui a
outra. Cada pessoa que passa pela nossa vida passa sozinha, não nos deixa só,
porque deixa um pouco de si e leva um pouquinho de nós. Essa é a mais bela
responsabilidade da vida e a prova de que as pessoas não se encontram por acaso
Kilómetro 29 Hoy tengo
ganas de ser el espejo sucio de un bar de carretera para atrapar un millon de gestos Hoy tengo ganas de
ser un camionero solitario que huele a gasolina y cerveza hoy tengo ganas de
ser la risa de un boxeador ebrio que perdió a su mujer la pelea y la apuesta..
Hoy tengo ganas de ser el espejo sucio de un bar de carretera para escribir con
el aliento invisible el nombre de Dios en medio de una borrachera
Hoy tengo ganas de ser el espejo sucio de un bar de carretera para apostar a Dios con dos dados una cerveza y tres bolas de billar. Kilómetro 20 Highway, mi amor encendiste la máquina de hacer los días y no sé cómo pararla. He intentado con los silencios, con los ruidos con las palabras, con la lluvia con la llave numero 13 Highway, mi amor encendiste la máquina de hacer los días by no sé cómo pararla Highway, mi amor prefiero las máquinas de hacer pájaros
Hoy tengo ganas de ser el espejo sucio de un bar de carretera para apostar a Dios con dos dados una cerveza y tres bolas de billar. Kilómetro 20 Highway, mi amor encendiste la máquina de hacer los días y no sé cómo pararla. He intentado con los silencios, con los ruidos con las palabras, con la lluvia con la llave numero 13 Highway, mi amor encendiste la máquina de hacer los días by no sé cómo pararla Highway, mi amor prefiero las máquinas de hacer pájaros
que vas
a responder
-sí; y creeré en
tu palabra. Mas no jures; podrías traicionar tu juramento:
de los perjuros de los amantes, es voz que Júpiter
decláralo lealmente; y si es que en
tu sentir me he rendido con
harta ligereza,
pondré un rostro severo,
mostrará crueldad y
te diré
no, para que me hagas la corte.
En caso
distinto, ni por el universo
obraría así. Créeme,
bello
Montagüe, mi
pasión
es extrema y
por esta
razón te puedo
… aparecer de
ligera conducta; pero fía en mí, hidalgo: más fiel me mostraré yo que esas que
saben mejor afectar el disimulo (379) . Yo hubiera sido más reservada, debo confesarlo, si tú no hubieras sorprendido,
antes de que pudiera apercibirme, la apasionada confesión de mi amor.
Perdóname, pues, y no imputes a ligereza de inclinación esta debilidad que así
te ha descubierto la oscura noche.
No hay que pedirle peras
a los rosales”. Esta corta sentencia de la Primera Ley de Murphy sobre la
Botánica basta para abandonar toda
esperanza de coherencia en el pensamiento político de la Cuarta República. El
adeco Jaime Lusinchi, por ejemplo, sabía que era Presidente porque todo el
mundo lo llamaba “Presidente”, estuviera o no borracho, y porque le tocaban el
Himno Nacional cuando llegaba a los actos públicos. El día que terminó su
mandato tuvieron que llamar a su mujer para que se lo llevara, porque creía que
el Palacio de Gobierno era un bar y se negaba a que lo cerraran.
Fue esa la época en que vino Jeremiah de Saint Amour, ya con sus
rodillas muertas y todavía sin el oficio de fotógrafo de niños, y antes de tres
meses era conocido de todo el que supiera mover un alfil en un tablero, porque
nadie había logrado ganarle una partida. Para el doctor Juvenal Urbino fue un
encuentro milagroso, en un momento en que el ajedrez se le había convertido en
una pasión indomable y ya no le quedaban muchos adversarios para saciarla.
Gracias a él, Jeremiah de Saint-Amour pudo ser lo que fue entre nosotros. El doctor
Urbino se convirtió en su protector incondicional, en su fiador de todo, sin
tomarse siquiera el trabajo de averiguar quién era, ni qué hacía, ni de qué
guerras sin gloria venía en aquel estado de invalidez y desconcierto. Por
último le prestó el dinero para instalar el taller de fotógrafo, que Jeremiah de
Saint-Amour le pagó con un rigor de cordonero, hasta el último cuartillo, desde
que retrató al primer niño asustado por el relámpago de magnesio. Todo fue por
el ajedrez. Al principio jugaban a las siete de la noche, después de lacena,
con justas ventajas para el médico por la superioridad notable del adversario,
pero con menos ventajas cada vez, hasta que estuvieron parejos.
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